En minería, controlar los riesgos críticos no es solo una obligación normativa: es una decisión estratégica. La experiencia en terreno ha demostrado que los accidentes más graves ocurren cuando el riesgo se gestiona tarde, cuando se confía solo en la experiencia individual o cuando la presión operativa termina definiendo cómo se ejecuta una tarea.
En Triconos Mineros, creemos que la prevención efectiva no depende de una sola acción, sino de un enfoque integral, construido desde tres niveles complementarios: ingeniería, gestión y cultura preventiva.
Controles de ingeniería: eliminar la exposición, no solo advertir del riesgo
El control más efectivo es aquel que elimina la exposición directa de las personas al peligro. En tareas críticas como el cambio de triconos, esto implica avanzar desde procesos manuales hacia soluciones que reduzcan la intervención humana en zonas de alto riesgo.
La automatización, las ayudas mecánicas y los sistemas robotizados permiten ejecutar tareas de manera controlada, precisa y repetible, disminuyendo la necesidad de que las personas operen en la línea de fuego. Cuando la ingeniería asume el riesgo, la seguridad deja de depender exclusivamente del comportamiento individual.
Este enfoque no solo protege a las personas, sino que además mejora la continuidad operacional, reduce tiempos no productivos y protege la integridad de los equipos.
Controles administrativos: planificación que no depende del apuro
Los riesgos críticos también se materializan cuando la gestión falla. Procedimientos poco claros, planes de izaje incompletos o roles mal definidos generan escenarios donde la improvisación reemplaza al control.
Una prevención sólida exige procedimientos claros y conocidos, planes de izaje correctamente diseñados, permisos de trabajo efectivos y una planificación que considere las condiciones reales de la faena. La seguridad no puede quedar supeditada al avance del turno ni a la presión por cumplir tiempos.
Cuando los controles administrativos son robustos, las decisiones se toman con información, no con urgencia.
Conductas críticas y cultura preventiva: lo que se habla, se controla
Ningún sistema es suficiente sin una cultura que lo respalde. En Triconos Mineros entendemos que las conductas críticas marcan la diferencia en el terreno: mantener las manos fuera de la línea de fuego, detener la tarea cuando algo no está controlado y comunicar desviaciones a tiempo.
Hoy, la prevención moderna se basa en hablar de los riesgos, reportarlos y transformarlos en aprendizajes. Las lecciones aprendidas permiten que los errores no se repitan y que la experiencia individual se convierta en conocimiento colectivo.
Cuando las personas se sienten autorizadas a detener una tarea insegura, la seguridad deja de ser un discurso y se convierte en una práctica diaria.
Ingeniería, gestión y cultura: un solo objetivo
En faena, el trabajo en equipo no es solo una forma de operar, es una condición esencial para hacerlo de manera segura y eficiente. Escuchar a los demás, considerar distintas miradas y compartir experiencias permite anticipar riesgos, tomar mejores decisiones y fortalecer la confianza entre los equipos.
En Triconos Mineros, este enfoque se construyó desde los inicios, aprendiendo en terreno y entendiendo que la seguridad no se delega ni se improvisa. Se diseña, se gestiona y se vive.
Porque cuando el riesgo se controla desde el origen, la seguridad deja de ser reactiva y pasa a ser parte natural de la operación.